Transeúntes sin rumbo ni identidad

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Nada es fortuito ni se gesta de un día para el otro. Pocas veces la suerte o el destino juega a favor, incluso la misma no se perpetua en el tiempo. Deportivo Morón viene de realizar 2 temporadas realmente pobres que coquetean con el descenso.
Todo los puntos que no se saquen en esta temporada, sumar de a 1 o de a 3 entendiendo las circunstancias, se perderán de cara al futuro.
El futuro empezó hace rato, como decía la canción del Indio Solari, cuestión que no se entendió desde el arranque. El fútbol entre otras cosas se rige por momentos, y pareciera que Morón desde hace años vive a contramano.

A contramano del momento histórico que está atravesando desde lo social e institucional que no condice con el momento que atraviesa el fútbol.

Un equipo diezmado, sin temple, del cual pocos jugadores se podrán rescatar. Porque como en cualquier actividad que una persona desarrolla, en esto también influye lo mental. Los pocos que se puedan rescatar arrancarán con crédito negativo.

Siempre se dice aquello de que en las buenas hay que estar y en las malas muchos más. Las malas se instalaron hace rato, las buenas están lejanas.
Evidentemente este no es el momento de Mario Grana como DT, los tiempos apremian y los jugadores no le respondieron al Gato Daniele en su momento ni a él ahora.

Los rivales directos de ahora en más con los descensos consumados en la actual temporada, le siguen sacando diferencias.

No quedan metáforas elegantes para describir el futuro negro que se avecina. Es una caída libre que no se detiene, en la cual nadie se raspa ni antepone las manos para evitar el contacto con el piso. Evidentemente mucho habrá que cambiar, no solamente jugadores y DT, va mas allá de eso. Caso contrario, si se sigue por el camino transitado, abundará el encadenamiento de incapacidades y adversidades.

Todo será cuesta arriba.

Hablar de proyecto sin cambios radicales será insostenible. Algunos dirán Deportivo Morón no es ni Deportivo Español, Sportivo Italiano o El Porvenir; seguramente que no, porque cada club tiene su arraigo, su historia, su grandeza y sus miserias, pero atención que no se está exento de pasar por lo mismo.

No hace falta aclarar que ya no se gana con la chapa, la camiseta, la billetera o la convocatoria masiva.

La improvisación no fue buena consejera. Los parches no duran toda la vida, y cuando la urgencia copa el centro de la escena, arrastra mas urgencia y nerviosismo, de ahí en más final previsible.

Pensar en un proyecto serio abarca mucho tiempo, mucho mas de lo imaginable. Llevarlo a la práctica trasciende nombres propios y personalismos.

Trascender el personalismo implica que el proceso lleve o conlleve a que otro “corte la cinta” o “salga en la foto” concretando lo que otros iniciaron. A esto se lo llama trabajo en equipo.

No hay un solo responsable en la victoria como tampoco hay un solo padre de la derrota. Ya es tarde para muchas cosas, pero aún se está a tiempo cambiar. Aunque mover  las fichas de un lado para el otro, reemplazarlas o como se dice cambiar figurita por figurita, de nada servirá si los estrategas serán los mismos sin reorganizar las estructuras.

Por Fernando Grieco