Para el hermano de Nico

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En el fútbol hay momentos, dentro y fuera de las líneas de cal, y no siempre están dadas las condiciones para que los anhelos sucedan. Son las mismas las razones por las cuales nos quedamos con ganas de gritar más goles de Leo Verón y pudimos disfrutar los de Akerman. No volvimos a ver a Campagnaro con la roja y blanca mientras Nico se convertía en el 3 titular del campeón. Como también sabemos esperar a Germán Pacheco, goleador en todos lados, porque en este momento es demasiado para lo que podemos ofrecer en muchos sentidos.

Pero hoy en algo coinciden casi todos los hinchas de Morón, querido hermano de Nico: hoy las circunstancias están dadas para que vuelvas a ponerte la 10, esa que te sacaron bruscamente en aquella semifinal contra All Boys.

34 años, una gran carrera, la diferencia económica que no variará en gran medida sin importar qué camiseta te pongas en enero, y con nafta para todavía 1, 2, 3 o quién sabe cuántos años más de buen nivel, superlativo para un Nacional B.

Y un Morón necesitado de ese plus, de sumar puntos, de un jugador que juegue y haga jugar y jerarquice a sus compañeros. Porque en 6 meses la suerte estará echada, para bien o para mal: si es en la B Metro (que la boca se me haga a un lado), el camino de regreso será arduo y buscará llevarnos a dónde estamos hoy, y si es en el Nacional, habrá oportunidad de reforzar todo lo que haya que reforzar y tiempo para trabajarlo, barajar de nuevo.

El torneo con 6 descensos que nos encuentra al límite es este, y el momento creemos los hinchas, también.

Vos la cantante con nosotros, en las buenas vienen todos… nos entusiasma volver a verte con la del Gallo, junto a tu hermano, en una instancia donde el gesto compraría los pocos corazones que aún no acaparaste con tu simpatía y el siempre tenernos presente. Pero no sos ídolo. Porque en la historia del Club Deportivo Morón, cuya riqueza abunda más en fútbol que en cualquier otra cuestión, sos un jugador carismático que salió de la cantera, un hincha que hizo una gran y destacable carrera.

La pelota está picando cerca del área y vos decidís si pegarle al arco; nosotros estamos convencidos que va al ángulo, te invitamos a que seas nuestro ídolo, a que puedas hacer gloria dentro de la cancha; queremos pintar un mural con tu imagen, tener una vitrina con tus botines. En fin, que para la historia del Gallo dejes de ser el hermano de Nico y te conviertas en Román.