Los clásicos no se pierden

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Foto: Olé

La tarde se había complicado en Mataderos y Morón se quedaba con las manos vacías, pero a 5 del final se juntaron el Rengo y Gerardo, pase entre líneas y gol del Bicho Rossi para el 1-1. El equipo de Otta sigue carente de profundidad pero fecha tras fecha se muestra más sólido y lo más importante: suma siempre.

La pelota siempre al 10, cuando no se puede ganar no hay que perder y, sobre todo, los clásicos no se pierden. La teoría perfectamente aplicada en la práctica permitió a Morón traerse un punto en la dura parada en Mataderos ante un clásico de añares.

En un primer tiempo parejo fue el local el que tuvo las más claras: bombazo de Gómez que desvió Milton Álvarez y rebotó en el travesaño, jugada de Baldunciel que otra vez Milton desactivó y una increíble que Ávalos no pudo mandar a la red dentro del área chica. Morón enhebró algunas buenas sociedades, pero sólo se aproximó con dos remates: Gímenez hizo responder a Minaglia y luego Guzmán estuvo a un metro de un gol de antología con una pirueta.

Inició el complemento y en 5 minutos el Gallo estaba empujando mucho; pero en una dividida se la llevó Vázquez (quien había tramitado el permiso para tocar pelotas con la mano y licencia para pegar sin tarjetas) y con el puntín la clavó en el ángulo. A partir de ahí fue todo de Morón, que fue y fue pero sin demasiado peligro.

Como la semana pasada ante Santamarina, la solución llegó desde el banco: Otta mandó al campo al Rengo Díaz, quien se adueñó del balón, y a Gerardo Martínez, que tiene buenos recuerdos en esa cancha. Y faltaban 5 para que el primero se sacara dos marcas de encima y el segundo desplegara calidad para dejar mano a mano a Rossi con el arquero: toquecito por arriba y el grito de los hinchas en el oeste.

Buen punto en un terreno difícil y en el desarrollo de un partido que se había vuelto adverso. Morón sigue sumando y con mucha paciencia empieza a engordar su promedio para mantener la categoría.