El diario del Sábado

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Foto: Primer Plano Online

En la previa a una nueva temporada en la hoy denominada Primera Nacional, analizamos las principales variables con una mirada del presente de cara al futuro cercano.

Hace muchos años atrás, el Sábado era el día emblema para las jornadas del futbol de ascenso tanto como el Domingo para la Primera División.Todo cambia y seguirá cambiando, de hecho la modalidad del certamen también lo hará con 2 zonas de 16 equipos y un descenso directo para cada una de ellas.

Nada nuevo bajo el sol como se dice, recuerdo que a mediados de los noventa algo parecido se hizo, a Deportivo Morón lo dirigía Hilario Bravi, vestía casaca Olan y tenía un delantero «croata» llamado Diego Goyoaga como principales datos de color.

Siempre es mas facil y accesible hablar con el famoso Diario del Lunes, ese lo conocemos todos, pero para poder golpearse el pecho con el hay que hacer una acertada lectura previa.

Inexorablemente, cada comienzo renueva expectativas pero también arrastra falencias sino se erradican.En el torneo anterior no sobró nada, se pasó de la euforia al sufrimiento, fuga de DT, jugadores y hasta un presidente.
A partir de ahora y hasta que se efectúen las próximas elecciones hay que apoyar mas allá de preferencias personales y ambiciones particulares.La gestión estará como corresponde bajo la lupa, apoyar no significa incondicionalidad/obsecuencia.Ya se pasó por ello y no nos fue bien.

Probablemente Roque Labbozzetta y la CD no sean los candidatos mas populares o los que tracciones mas votos en las urnas.Sin embargo tienen su oportunidad de demostrar si serán transición a algo superador o futuro.
Se llamó a unidad que una vez mas no prosperó.No es nuevo en un club plagado de mezquindades, solucionadores seriales de problemas internos siempre desde la óptica del afuera que en caso de entrar a jugar se lesionarían a los 10 minutos.

La salida de Alberto Meyer creo que tuvo como punto alto que descomprimió un poco la situación.Lo preocupante es que no terminó siendo solución ya que el club convive con un déficit que me atrevo a decir que es congénito y que atraviesa dirigencias, improntas, estilos y coyunturas.

Si la única variable recaudatoria recae en los socios vía aumento de la cuota social o bonos, se complica porque como dice Carlos Heller «El límite del ajuste es la capacidad de resistencia de los ajustados».

Por supuesto que tampoco ayuda lo que se está haciendo.Si el club supera ampliamente el millón de pesos de negativo, carece de fundamento armar un plantel largo que ronda los tres, a razón de 100 mil pesos argentinos cada player.
Cuando llegó el DT Arnaldo Sialle uno sin temor a equivocarse puede sostener que la decisión era correcta.Cacho tiene sobrado pergaminos, y a partir de su temprana elección armar o rearmar un plantel con sobrado tiempo (otra cuestión a rever es porque se juega entre 7 y 8 meses con baches de los 12, situación que no ayuda a la economía de los clubes) que ya tenía una base por lo menos potable.

Superar la docena de incorporaciones que habrá que ver si se convierten en refuerzos es un desproposito.No está mal hacer apuestas deportivas en determinados jugadores, pero en exceso mas que apuestas se termina librado al azar.Y no es lo mismo.

No es el modo de sanear al club como se pregona.Por supuesto que todo es rebatible, si el proyecto arranca se acallaran voces, de lo contrario una vez mas estaremos ante el mas de lo mismo, un técnico fusible que emigra antes de la fecha 10, no hay que irse muy lejos y remontarse a la trillada salida de Walter Otta, dejando una pesada herencia.

A veces no es cuestión de ser reformistas permanentes.Muchas veces necesitamos re establecer prioridades, volver a las fuentes y a lo esencial. Y en muchas otras el camino del éxito lo marca el hecho de ser previsibles y fundamentalmente confiables, donde lo que decimos, sentimos y hacemos vayan de la mano y en la misma sintonía.
A priori, no queda otra que todo fluya en la dirección correcta y que el tiempo, ordenador natural de los hechos, transcurra y el panorama sea mas claro.Ese tiempo prudencial lo necesitamos todos.

Fernando Grieco