Prólogo
Yo creo que desde el fútbol podemos crear un espacio de identidad. Una identidad que nos ligue a nuestra tierra natal, al barrio. Y qué mejor manera de expresar nuestra pertenencia, que formando parte del club que nos aglutina y que nos representa en competencias. En el lugar del mundo al que pertenece, en sus progenitores, el hombre busca el génesis de su identidad porque, en el fondo, conocer los orígenes, la historia, es conocernos a nosotros mismos. De ahí, que el motivo de la historia aquí contada es generar conciencia de nuestra pertenencia al Oeste, donde vivimos los que en todos los atardeceres apagamos el sol.
Se me hace muy difícil escribir la historia de un club que tiene varias disciplinas deportivas, hablando solamente del fútbol como si fuera el único deporte. Aunque en realidad, no podemos ignorar que el génesis del club fue, precisamente, debido al fútbol. Los millones de hinchas que poblamos las tribunas, por más que nos diferencien los colores de una casaca, pertenecemos todos a una misma raza: la raza del hincha. Los artífices de este sueño fueron y son personas con vocación de hinchas de fútbol. Por lo tanto, amigos, este es un relato de la historia narrada por un “hincha de fútbol”.
Como Morón no es una isla, me parece importante destacar el contexto histórico de nuestro partido y el contexto del fútbol en general, para una mejor comprensión de la realidad que fundamenta la identidad de una pasión.
Esta es, amigos, sólo una curiosidad pasional.


